Español

¿Por qué hago campaña para el Senado?

Mucha gente me ha preguntado, dado que yo no soy una mil millonaria de Wall Street, ni un fiscal famoso, ¿por qué se me ocurrió hacer campaña para el Senado de Estados Unidos en contra de alguien que ha estado en Washington, D.C. alrededor de 40 años? “¿Por qué no compites para Concejal de la Ciudad o para algún otro cargo?”, me preguntan otros. O dicen, “Schumer es un tipo bastante poderoso, ¿realmente quieres arriesgarte a ponerte en su bando contrario?”.

“Bueno”, les respondo, “dado que la nación entera, incluyendo a las personas a quienes él supuestamente representa, y hasta el actual Presidente de Estados Unidos, se encuentran todos en su lado contrario, creo que ese es un lugar bastante bueno para estar”.

La cuestión es que nuestra nación necesita un liderato, y un liderato categóricamente patriota en el Senado de Estados Unidos. Yo he tenido el privilegio (a voluntad) de estar asociada por más de 32 años con el mayor genio que hasta ahora ha producido nuestra nación, el finado Lyndon LaRouche. Aún antes de que yo le conociera, Lyndon LaRouche advirtió en la década de 1970 que la contracultura del rock, las drogas y la pornografía y el movimiento verde nos llevarían hacia una Era de Tinieblas, de pandemias y enfermedades, de colapso económico, y a la larga a la guerra, incluso a una guerra nuclear. Sin embargo, el no advirtió meramente del colapso inminente para poder luego decir ante los escombros de este conflicto nuclear, “Yo se los dije”; él hizo este pronóstico para que los estadounidenses se organizaran en apoyo a las políticas que se necesitaban para evitar esa catástrofe y abrir el camino a una nueva era de desarrollo de la humanidad.

Nos encontramos hoy en ese momento del que nos advirtió el señor LaRouche. Nos enfrentamos a una pandemia que, al momento en que escribo estas palabras, ha causado la muerte de alrededor de medio millón de personas a nivel mundial y muchas más se ven amenazadas, y que está ocasionando tal devastación en naciones de África que el director ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos (PMA) advirtió que van a morir de hambre unas 300,000 personas al día, si no se toman medidas radicales.

En Estados Unidos, cuando el Presidente Trump dijo que quería reorganizar nuestras agencias de inteligencia y poner fin a las guerras perpetuas de cambio de régimen, el senador Schumer amenazó al Presidente Trump en una entrevista que dio el 4 de enero de 2017 a Rachel Maddow, al decir, “Cuando la agarras contra la comunidad de inteligencia, ellos, desde el domingo tienen seis maneras de agarrarla contigo”, y de ese modo se presentó como el vocero de una operación de inteligencia canalla que ha estado saboteando los planes del Presidente Trump, al menos desde el 2015, un año antes de que fuera electo.

Nuestra nación se encuentra hoy al borde de ser dividida y desintegrada por una maquinaria de propaganda de guerra traidora conocida como “medios de comunicación”, que está alimentando las llamas de la furia y la desesperación que muchos estadounidenses sienten, no solo como reacción a la discriminación y la violencia racial, sino por la incertidumbre económica y el aislamiento que se ha generado en vista de los meses de cuarentena por la COVID-19.

Esta crisis nos exige emprender acciones audaces e inspiradas. También necesita una cooperación internacional. Debería ser evidente que no podremos derrotar la COVID-19 si se deja a cada nación a su propia suerte. Lyndon LaRouche indicó los cuatro países de mayor peso que podrían conseguir implementar las medidas necesarias, a saber, Estados Unidos, Rusia, China, e India. Con esto no se intenta excluir a otras naciones que pudieran unírseles, sino que esas cuatro constituirían el grupo central, y los mandatarios de estas naciones ya se han mostrado interesados en seguir este camino.

El golpe de Estado en marcha que vienen impulsando contra el Presidente Trump tiene todo que ver con el hecho de que tal posibilidad existe. Antes de que él fuera electo, el GCHQ británico (siglas en inglés de Cuartel General de Comunicaciones) conspiró con individuos corruptos del FBI y de la CIA para meter una cuña entre los Presidentes Trump y Putin, de EU y Rusia respectivamente, al acusar falsamente a Rusia de haber “hackeado las elecciones”. Esta narrativa continúa a pesar del hecho de que no existe evidencia alguna que respalde esta acusación, y de que sí hay mucha evidencia del intento ilegal de querer derrocar a un Presidente que fue electo debidamente.

La campaña racista en contra de China se inició por la misma razón. La primera vez que el Presidente Trump se reunió con el Presidente Xi Jinping en Mar-a-Lago, Florida, casi fue saboteada por la bandera falsa del supuesto ataque con armas químicas en Siria. A pesar de eso, él y el Presidente Xi Jinping forjaron una fuerte amistad y se las arreglaron para lograr la negociación de la Fase Uno de un importante acuerdo comercial. Hoy esta relación se ha deteriorado dado que Trump al sucumbir a los ataques contra China, ha responsabilizado a este país por la pandemia, aunque al comienzo hubiese felicitado a China por la respuesta extraordinaria que dieron a esta enfermedad, con la cual han logrado mantener una baja tasa de mortandad, dándole tiempo al resto del mundo para que se preparara, pero el mundo desafortunadamente ignoró en gran medida las advertencias que los chinos hicieron sobre esta enfermedad.

Desde la prematura muerte del Presidente Franklin Roosevelt, justo antes de que terminara la Segunda Guerra Mundial, nuestra nación y el mundo no han podido cosechar los frutos de la victoria que logramos contra el fascismo hace 75 años. Al contrario, el imperio británico y los Presidentes estadounidenses influenciados por los británicos, como Truman, los Bush y Obama, se empeñaron en revertir el propósito y el espíritu de la Revolución Americana y nos hundieron en una serie de guerras sin fin, y en políticas de libre mercado del liberalismo británico, que ha colapsado a nuestra economía y dejado a nuestros ciudadanos desmoralizados.

El propósito por el cual he lanzado mi campaña al Senado de Estados Unidos, es para derrotar al golpe de Estado impulsado por el imperio británico en contra del Presidente, y para unir a la población de nuestra nación en torno a la misión superior de sostener el principio de que todo ser humano en el mundo está creado a imagen de Dios y por lo tanto se merece la oportunidad de convertirse en un genio, y de ver a su hijo convertirse en un genio, libre de miedos, libre de necesidades, y libre de guerras.

Be the first to comment

Please check your e-mail for a link to activate your account.